Paysandú, Lunes 06 de Junio de 2016

Solicitada

Locales | 05 Jun Plataforma en defensa de los derechos de los animales: Sobre la columna de Opinión del diario EL TELEGRAFO del día 22 de mayo de 2016.
Es común encontrar en la prensa artículos que tergiversan la realidad en base a ciertos intereses específicos. En general estos intentos se hacen desde cierto nivel de formación y una estrategia al menos pensada. En este artículo encontramos un conjunto de absurdos, contradicciones lógicas, pobreza cultural y académica y nula capacidad argumentativa. Lo que nos mueve a responderle es que se opina sobre un tema que nos importa mucho y no podemos dejar pasar por alto esta acumulación de premisas inconexas y muchas de ellas ajenas a la verdad. La más flagrante, colocar a Schopenhauer en el siglo XX. En las siguientes líneas hacemos un pequeño descargo sobre algunas de las cuestiones más gruesas del planteo, apostando a que en el futuro el anónimo que escribe en EL TELEGRAFO haga una pequeña investigación, lea un poco más lo que escribe y no cometa tantos errores que a los ojos intelectuales parece un fragmento de “Humor en la Escuela”
El día 22 de mayo de 2016 en la sección Opinión de EL TELEGRAFO de Paysandú, fue publicado un artículo sobre el cierre del Zoológico de dicho departamento, titulado “Tras el cierre del zoológico, ¿qué camino habrá que tomar?”. En él se realiza un sesgado análisis de las condiciones que derivaron en el cierre definitivo del zoológico, sin ahorrar esfuerzos en cuestionar el trabajo y las reivindicaciones de la sociedad civil en defensa de los derechos de los animales. A pesar de ese intento, el artículo no logra hacerle honor a su encabezado, por lo que repreguntamos: ¿qué camino habrá que tomar?
Se presenta a los Derechos de los Animales como un asunto que no ha sido debidamente debatido, pero lejos de respaldar esta equivocada afirmación, se da paso a una brevísima reseña de pensadores, que coloca como representativa de la lucha por los animales y que, según sus palabras, evidencia que “Hace cientos de años hay grupos que luchan por un trato más justo para los animales”.
Los fundamentos éticos que legitiman la defensa de los derechos de los animales tienen peso y valor en sí mismos, más allá de la gran cantidad de representantes que ha tenido y tiene en el mundo académico. Quizás sea por esa razón que el autor del artículo no los ataca directamente, a riesgo de no contar con fundamentos sólidos o al menos aceptables para contraargumentar. En su lugar, prefiere utilizar el recurso falaz de asociar a uno de sus exponentes con un discurso antisemita, antinatalista y ateo, buscando así atribuir una valoración negativa a la persona, que se traduzca en un rechazo de sus argumentos sin análisis ni exposición de los mismos, que, por lo demás, claramente se desconocen. El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, a quien se hace referencia, vivió entre los siglos XVIII y XIX, no en el siglo XX como se afirma, exponiendo un absoluto desconocimiento del autor y sus ideas. Consideramos justo informarle al autor del artículo en cuestión, que las asociaciones proanimal, como nos llama, trabajamos en defensa de todos los animales y nuestras reivindicaciones incluyen los animales en los zoológicos, pero no se agota en ellos, por lo que saludamos con agrado su denuncia pública sobre “...los miles y miles que necesitan el apoyo real en marco legal y en la consideración de la sociedad”. Esto incluye la actividad en los frigoríficos, las condiciones de cría de los pollos para consumo, la industria de venta de mascotas, entre otros muchos temas sobre los que se pregunta “¿Por qué ninguna organización proderecho de los animales hace una campaña significativa en ese sentido?”, demostrando, una vez más, que ha incursionado muy poco en las actividades del movimiento que prejuiciosamente cuestiona.
Cuando en un inicio se insta a un mayor debate sobre los derechos de los animales ¿no implica eso reflexionar sobre nuestro vínculo con ellos? ¿No se considera también en ese debate la asignación del valor que se le debe dar a la vida?, pues resulta curioso que la misma persona, pocas líneas más abajo, abandone esa pretensión de reflexividad tomando una postura dogmática, que no admite discusión alguna al afirmar: “También hay que dejar en claro que la vida humana está por encima de la de cualquier animal”. Luego pretende inferir de ello que es aceptable sacrificar a cualquier animal que atente contra los bienes personales, sin prestar la debida atención a que el derecho a la vida no es del mismo orden que el derecho a la propiedad.
Luego se pregunta, reeditando el ya trillado debate sobre las palabras del ministro Tabaré Aguerre, sobre el cual ya nos hemos pronunciado más de una vez, “¿los derechos de las ovejas son de segundo orden con respecto a los de los perros?”. Frente a lo que nos surge otra interrogante: ¿quién se encarga de defender los derechos de las ovejas? O mejor aún, ¿cuáles son los derechos de las ovejas a los que se hace referencia? ¿No será que una vez más incurre en la lamentable confusión entre el derecho a la vida, en este caso de las ovejas, y el interés económico de quien posteriormente las enviará al matadero? Esta no es una cuestión menor, a la cual definitivamente debería prestársele mayor atención.
El artículo solo demuestra una cosa: la ignorancia supina del autor respecto al movimiento animalista y sus motivaciones. Tener conmiseración por los animales es la consecuencia de ampliar el círculo moral, no se trata de desplazar nuestra consideración desde el humano al resto de animales, sino de ampliar ese círculo para que cada vez haya más seres que entren en él. Así como ampliar la consideración al negro no restó de derechos al blanco, ni ampliarlos hacia la mujer no se hizo en detrimento de los derechos del hombre, ni otorgar derechos a los niños disminuyó los derechos de los adultos, porque los derechos no son agotables, hacemos al autor un llamado a su inteligencia para que no se sienta obligado a tener que elegir. Derechos debería tener todo aquel que es capaz de distinguir entre su existencia y la falta de ellos. Los seres que sienten.
Finalmente, llegamos a un muy estimado acuerdo y suscribimos a sus palabras “...lo que realmente debe hacerse es respetar la libertad de los animales en su ambiente natural y el trato que reciben en un hábitat humano”.
Por A.P.T.É.H.A y A.P.L.A Uruguay: (Asociación Por el Trato Ético Hacia Los Animales): Rita Rodríguez, por Asociación Animalista Libera! Delegación Uruguay: Karina L. Kokar, por Animal Help Mary Brown, por For The Animals: Jonathan Vilar, por Periodismo Animal: Laura Lacurcia, por Amigos de los Animales Paysandú Laura de León, por Segunda Oportunidad Young: Carlos Figueredo.


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