Paysandú, Miércoles 08 de Junio de 2016

La mitad de los exbeneficiarios del Panes no logró salir de la pobreza y el 42% concurre a comedores del Estado

Nacionales | 06 Jun Casi la mitad de las personas que concurren hoy a comedores o merenderos estatales hace siete años eran usuarios del plan de alimentación del primer gobierno del Frente Amplio, por lo que no han logrado salir de una situación de extrema pobreza, según El País.
El dato surge del análisis de una investigadora del Banco de Previsión Social (BPS) sobre la población que hace uso del Sistema Nacional de Comedores y del Programa Alimentario Nacional (canastas de alimentación y transferencias). El informe, publicado en estos días en la página del BPS, reconoce que “no puede dejar de considerarse con cierta preocupación que siete años después de terminado” el Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social, “muchos de sus beneficiarios estén aún en situación de vulnerabilidad socioeconómica”.
El análisis fue elaborado por la socióloga Leticia Pugliese y titulado “Características de los beneficiarios de programas de asistencia alimentaria en base a información de la Encuesta Longitudinal de Protección Social”.
Señala que del total de personas que concurren a comedores o merenderos, el 42% vivió en un hogar que cobraba alguna prestación monetaria del Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social (Panes), que funcionó entre 2005 y 2007, que buscaba atender fundamentalmente a la población más afectada por la crisis de 2002.
“Esto da cuenta que cerca de la mitad de usuarios de este programa se encontraban hace siete años en situación de extrema pobreza y aún hoy siguen estando en una condición vulnerable”, admite la autora. Otra conclusión es que la minoría afro tiene proporcionalmente una mayor representación entre los usuarios de ambos programas. La información muestra que las personas que acuden a comedores y merenderos gratuitos tienen poco capital humano para insertarse en la sociedad y en el mercado laboral, ya que la representación es mayor en los niveles educativos más bajos, lo que acentúa su vulnerabilidad social.
Pugliese detectó que proporcionalmente se utilizan más los programas en el Interior que en Montevideo y la zona metropolitana y en particular en la región conformada por Lavalleja, Cerro Largo y Treinta y Tres.
En los dos últimos departamentos esto es atribuible, según Pugliese, a que existen condiciones "relativamente desfavorables" en cuanto a actividad económica, empleo, ingreso o educación. Ambos tienen ingresos bajos en sus hogares con respecto al resto del país e indicadores relativamente negativos en cuanto al nivel educativo y niveles de mortalidad infantil en relación con el conjunto de Uruguay. También es relativamente elevada la proporción de usuarios en la zona conformada por Artigas, Salto y Paysandú, y en la que integran San José, Flores y Florida.
Además, los beneficiarios son, generalmente, personas que tienen problemas de acceso a la vivienda y necesitan en mayor medida el apoyo de programas como Mevir u otros del Ministerio de Vivienda. El trabajo también señala que el 0,5% de la población entrevistada para el estudio responde que ha concurrido a un comedor o merendero en las últimas cuatro semanas.

CAE DISPOSICIÓN A COMPRAR Y PODER ADQUISITIVO EN DÓLARES
Este año el valor del dólar continuó su proceso de fortalecimiento mientras que la capacidad de compra de los asalariados uruguayos viene en descenso como consecuencia del estancamiento de la actividad. Ambas variables llevaron a que el poder adquisitivo en dólares de los consumidores --medido en base al Índice Medio de Salarios (IMS)-- haya descendido aproximadamente 10% en comparación con tres años atrás.
La divisa estadounidense subió su cotización 3,78% en lo que va de 2016 y desde 2014 el incremento es de 44,94%. A su vez, el salario real o poder de compra (IMS menos inflación) creció 1,21% hasta abril y terminó el año pasado con una mejora de 0,39%, que significó la menor suba en 13 años. Estos números traen consigo una caída del consumo en los sectores con valores en dólares como automóviles, electrodomésticos y viajes, entre otros. Pero los analistas coinciden que, más allá del menor poder de compra, la baja demanda es producto de un clima de pesimismo entre los consumidores por la situación económica.
“Está pesando en el ánimo de los consumidores ver una caída de la actividad, del empleo, una inflación de 11%, un gobierno que aumenta impuestos y reduce gastos. Todo eso pesa mucho en la decisión de compra”, dijo a El País la economista de PwC, Mercedes Comas.
En efecto, la predisposición a la compra de bienes durables --una de las variables que conforma el Índice de Confianza del Consumidor-- que mide la Cátedra SURA de Confianza Económica de la Universidad Católica y Equipos Consultores, se ubicó en 22 puntos en abril. Se trata del segundo valor más bajo del indicador desde 2007, solo superado por setiembre de 2015, con 20 puntos.

URUGUAYOS CONSUMIERON 98,7 KILOS DE CARNE PER CÁPITA
En Uruguay se consumieron 98,7 kilos de carne por habitante en 2015, una cifra similar al promedio de 98,6 kilos del año anterior y sensiblemente superior a la registrada en 2006 (84,1 kilos), según un estudio del Instituto Nacional de Carnes (INAC) divulgado en la web de Presidencia.
El consumo de carne bovina en 2015 se redujo un 1% con relación al año anterior y el de carne ovina un 0,3%, mientras que el de carne porcina aumentó un 1,1% y el de carne aviar, un 0,3%. En el informe se especifica que entre las principales variables que inciden en el consumo están los “hábitos y costumbres, precios y poder adquisitivo de la población”. En ese sentido, el estudio indica que el precio de la carne ovina se incrementó un 17,6% en 2015 en términos interanuales, el de la bovina, un 11,6%, el de la aviar, un 6,2% y el de la porcina, un 3,7%.

PLANTACIÓN DE ÁRBOLES EN PASO SEVERINO
La ministra de Vivienda, Eneida De León, el titular de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Alejandro Nario, y el presidente de OSE, Milton Machado, visitaron Paso Severino para dar comienzo a la restauración de un monte nativo. Durante junio se plantarán unos 800 árboles de especies nativas, entre ellas, tala, vilaró, palo amarillo, arrayán, congorosa y murta.
Según informó Presidencia de la República, se trata de una acción que involucra a los tres niveles de gobierno, universidades, organizaciones locales y voluntarios. “Queremos recuperar lo que perdimos aunque nos lleve años”, dijo la ministra De León y destacó la biodiversidad de nuestro país y la necesidad de proteger la principal fuente de agua del país.
Por su parte, Alejandro Nario, titular de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, explicó que al elegir qué especies plantar se intentó reproducir las típicas de la zona que fueron exterminadas por la intervención humana en su gran mayoría. “Estos árboles estarán acompañados por palos y alambrados para promover la presencia de los pájaros. Es toda una estrategia de restauración”, agregó.


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