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Paysandú, Domingo 28 de Mayo de 2017

No todo lo verde es bueno

Opinion | 25 May De la mano de las novedades relativas a la instalación de una nueva fábrica de producción de pasta de celulosa de UPM, esta vez sobre el río Negro, ha ganado visibilidad en estos días la preocupación por la calidad ambiental de las aguas de dicho curso. Notas periodísticas –así como estudios académicos-- han destacado el reconocimiento de las autoridades de que el río Negro está contaminado.
Días atrás un artículo de El País sacó a luz una tesis del departamento de Limnología de la Facultad de Ciencias, en la que se afirma que el 43% de los productores de la zona admite que algunos de sus animales han muerto por la contaminación. La razón: algas.
Las cianobacterias, sobre cuyo crecimiento hemos estado advirtiendo desde hace años en las páginas de EL TELEGRAFO, constituyen un problema debido a su toxicidad y los potenciales daños para la salud del sistema acuático, los animales y el ser humano.
Cuando un ecosistema presenta un enriquecimiento de nutrientes a un ritmo que no puede compensar mediante sus formas de eliminación natural, comienza un proceso de eutrofización que trae aparejado un crecimiento excesivo de cianobacterias cuyas floraciones es necesario prevenir para minimizar el costo de la potabilización del agua que llega a nuestros hogares. El aumento de nutrientes (fósforo y nitrógeno) en las aguas se asocia históricamente con las prácticas agrícolas y los aportes de aguas residuales domésticas, industriales o ganaderas no tratadas, que llegan directa o indirectamente a los sistemas acuáticos.
La situación denunciada para el río Negro da cuenta de mortandad de animales que sacian su sed en este curso de agua, señalándose que a seis de cada diez vacas y ovejas de Rincón del Bonete y Baygorria se les ha detectado un nivel inusual de toxinas en la sangre, lo que puede vincularse a que abrevan en el río Negro.
Este curso no debería tener más de 25 microgramos de fósforo por litro de agua. Sin embargo, las mediciones existentes indican que en Palmar, los niveles oscilan entre los 124 y 134; en Baygorria está en 83 y en Rincón del Bonete en 91.
Hace algunos días la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Eneida De León, reconoció que la cuenca del río Negro está contaminada, algo que desde la academia se advierte hace rato, entendiéndose que la única manera de mejorar el ecosistema es reducir la cantidad de sustancias contaminantes que llegan al río.
La preocupación, especialmente de las poblaciones ribereñas, ante los anuncios de la posibilidad de instalación de una fábrica de pasta de celulosa se entiende si se tiene en cuenta que la planta actual de UPM sobre el río Uruguay tiene permitido verter 74 kilos de fósforo por día, por lo que una cantidad similar en el río Negro –cuyo caudal es 10 veces menor al del río Uruguay, así como su poder depurador-- podía ocasionar un crecimiento de nutrientes de entre 70 y 100 microgramos por litro de agua.
Los desafíos relacionados con el agua de consumo no son pocos. Según la evaluación de las fuentes realizada por OSE con información de los últimos 5 años, se concluye que en dicho período los principales desafíos para el proceso de potabilización del agua han sido las floraciones de cianobacterias, la presencia de azatrina y la contaminación por materia orgánica, entre otros problemas puntuales.
Las floraciones de cianobacterias y sus problemas asociados son frecuentes y de acuerdo a información incluida en la propuesta del Plan Nacional de Aguas, en los últimos cinco años se han registrado floraciones en las fuentes superficiales de las que se abastecen el 25 % de las plantas potabilizadoras del país.
La capacidad de reacción desde el gobierno y las autoridades ambientales ante estos severos problemas, ha sido limitada. Actualmente se instrumentan planes de manejo en la cuenca del río Santa Lucía y se está capacitando a empresarios y trabajadores de la zona. Recientemente el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) está capacitando en cuidado ambiental a trabajadores, mandos medios y empresarios de las 24 industrias de rubros como el avícola, lácteo, frigorífico, textil y lavadero e identificadas como prioritarias en las medidas determinadas por el Mvotma en 2013, referentes al Plan de Acción para la Protección de la Calidad Ambiental y la Disponibilidad de las Fuentes de Agua Potable en la Cuenca del río Santa Lucía.
No obstante, tal cual pinta el panorama, resulta imprescindible contar con estudios sistemáticos de cuencas y su vinculación con enfermedades de posible origen hídrico, así como para afrontar los riesgos resultantes de falta de abastecimiento de agua o por exposición ambiental a aguas contaminadas en situaciones de emergencia o programas específicos permanentes que abarquen temas de salud e higiene vinculados al manejo de agua en el interior de las viviendas.
También falta avanzar en redes de monitoreo de agua subterránea y superficiales a nivel general ya que los monitoreos de calidad realizados por la Dinama se han concentrado en los cuerpos de agua considerados estratégicos y en las áreas de influencia de actividades con potencial de afectar la calidad del ambiente, no habiéndose desplegado aún una cobertura uniforme a nivel nacional.
Actualmente, en Uruguay el fósforo y el nitrógeno son considerados los nutrientes más problemáticos para la calidad ambiental de aguas superficiales.
El crecimiento económico del sector productivo debe conciliarse con el cuidado de un recurso imprescindible y finito como el agua. Las milenarias cianobacterias pueden perjudicarnos seriamente en aspectos económicos y sanitarios si no se realizan los controles y se toman las medidas adecuadas. Porque aunque seamos un país en el que predomina el verde, no todo lo verde es bueno.


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